Probamos el Opel Cabrio 1.6 Turbo (II)

Continuamos con la segunda y última entrega de la prueba del Opel Cabrio 1.6 Turbo de 170 CV automático donde analizaremos la mecánica, el chasis, los consumos así como una valoración final del vehículo.

El vehículo objeto de la prueba mide 4,69 metros de longitud, 1,83 metros de ancho y 1,44 metros de alto, cifras que junto con una distancia entre ejes marcada en 2,69 metros, son superiores a las de un Opel Astra, modelo del que deriva el Cabrio. La distancia entre la rueda delantera izquierda y derecha queda cifrada en 1,58 metros mientras que el coeficiente aerodinámico es de 0,30, un dato correcto dentro del segmento de los descapotables.

El Opel Cabrio, tanto por diseño como por mecánica, es un vehículo que incita a conducir, a divertirse en una carretera de curvas mientras vamos sin la capota, con el motor alto de revoluciones escuchando el rugido desde la zaga. Es un coche de capricho que te hará sacar una sonrisa cada vez que superemos las 4.000 rpm dentro de un túnel y no por el empuje del motor, si no simplemente por el sonido que emiten los escapes posteriores.

MECÁNICA

Bajo el capó, en posición delantera-transversal, se esconde un motor gasolina de 1.600 cm3 sobrealimentado mediante un turbocompresor de geometría fija capaz de entregar al eje delantero, a través de una caja de cambios automática de convertidor de par y seis relaciones, 170 CV de potencia constantes entre las 4.250 y las 6.000 rpm y más de 280 Nm de par motor están disponibles desde las 1.650 hasta las 4.250 rpm.

El motor, acoplado a esta transmisión automática, es una delicia. El funcionamiento del mismo es agradable desde el primer momento en el que se arracan los cuatro cilindros. Al ralentí, el sonido y las vibraciones de la mecánica pasan completamente desapercibidos mientras que según va aumentado de vueltas el tacómetro, la potencia y el rugido del motor van cogiendo forma. Desde bajas revoluciones, el motor tiene fuerza suficiente para mover los más de 1.700 Kg que pesa este Opel Cabrio. De hecho, gracias al buen escalonamiento de las marchas así como por el uso de un turbo de pequeñas dimensiones, el motor permite ser conducido prácticamente como un diésel, es decir, cambiando a no más de 2.000 rpm y haciendo uso de marchas largas.

Pero seamos sinceros. Nadie se compra un descapotable de 170 CV gasolina para cambiar a 2.000 rpm. La “chicha” del motor se encuentra una vez superadas las 3.000 rpm, momento en el cual la aceleración se vuelve elevada aunque en ningún momento intensa. Los 1.733 Kg del Opel Cabrio hacen acto de presencia y aunque el motor empuja de manera correcta, el exceso de michelines hacen que no acelere y recupere como cabria esperar de un motor gasolina turbo de 170 CV. A pesar de este detalle, el Cabrio 1.6 Turbo es un vehículo que se desenvuelve con facilidad en el tráfico, en los adelantamientos y en las carreteras de montaña.

La caja de cambios de seis relaciones es de tipo de convertidor de par. Se trata de una transmisión que realiza de manera imperceptible los pasos de una marcha a otra, ya sea reduciendo o subiendo velocidades. Únicamente nos podremos dar cuenta por el sonido del motor y al mirar el cuadro de instrumentos. Aún así, es al reducir cuando la caja de cambios realiza los pasos de una marcha a otra de manera rapidísima si lo llevamos en modo manual. Al ascender de relación, la centralita tarda unas escasas décimas de segundo en realizar dicha transición.

No dispone de levas tras el volante, pero desde la palanca de cambios, el conductor puede seleccionar la marcha en la que desea circular. Además, cabe destacar que si por ejemplo nos estamos moviendo en 2º y llegamos al corte de inyección, la electrónica no tomará el mando de la situación y subirá de marcha, si no que se mantendrá en el corte esperando a que el conductor decida que hacer, un detalle interesante que pocos vehículos automáticos ofrecen en este momento.

CONSUMOS

Sin lugar a dudas, la mayor pega de este vehículo se centra en los consumos de su mecánica. En nuestro recorrido habitual de pruebas, realizando 186 Km de ida y vuelta, el Opel Cabrio 1.6 Turbo Automático tuvo un consumo medio de carburante de 8,4 Litros/100 Km, lo cual supone 0,8 Litros/100 Km más que el Opel Astra GTC 1.6 Turbo de 200 CV que ya tuvimos la oportunidad de probar tiempo a atrás. Dicha diferencia de consumo en dos motores idénticos pero con diferentes potencias se centra en la aerodinámica del Cabrio y el peso del mismo. La utilización de un cambio automático también puede suponer una ligera diferencia respecto al manual.

Con la capota escondida bajo el maletero, en autopista hemos llegado a ver diferencias de más de 1,5 Litros/100 Km respecto a llevarla puesta mientras que en ciudad esta diferencia desaparece por completo. Es en este terreno donde el Opel Cabrio aumenta drásticamente su consumo de carburante, principalmente si abusamos de las marchas cortas y el botón Sport, llegando a ver cifras superiores a los 12 Litros/100 Km.

Con un depósito de 56 Litros, el Opel Cabrio asociado a la mecánica 1.6 Turbo tiene una autonomía estimada en 500 Km mientras que las variantes de tipo diésel pueden llegar a mejorar dicha cifra en más de 300 Km.

 COMPORTAMIENTO

El Opel Cabrio no es un deportivo por mucho que intente aparentarlo. Los 1.733 Kg de peso están patentes en todo momento, tanto acelerando como en curva o frenando, detalle que marcará una gran diferencia respecto a vehículo con igualdad de potencia pero menos peso. A pesar de este defecto, el modelo alcanza los 100 Km/h desde parado en menos de 10 segundos (9,9 segundos concretamente) y supera los 217 Km/h de velocidad máxima.

La capacidad de frenada, aunque no he tenido la oportunidad de medirla, me ha parecido correcta pero no sobresaliente mientras que la dirección, de tipo eléctrica y adaptativa, es todo un lujo poder usarla, principalmente gracias al grosor del aro del volante. A través de él, la dirección deja transmitir determinados elementos de la carretera y no sigue de manera notable las rodadas de la carretera.

Es un coche cómodo en todo momento. La suspensión permite ser regulada en dos posiciones, Sport y Tour, encontrando pocas diferencias entre una y otra a la hora de circular. En modo Sport no es un vehículo precisamente duro o incómodo pero al activar dicho modo de conducción, notaremos detalles que marcarán la diferencia a la hora de conducir por una carretera revirada. El cambio deja revolucionar más el motor mientras que la suspensión reduce ligeramente el balanceo de la carrocería, mejorando por lo tanto el paso por curva y la dirección se vuelve más dura, aunque no más precisa. El cuadro de instrumentos también se modifica, volviéndose un color rojo intenso, tratando de aumentar las sensaciones deportivas.

Los asientos, tal y como comentábamos en la primera parte de la prueba, son sencillamente perfectos. Además de contar con una gran calidad de fabricación, estos sujetan la espalda de manera más que correcta así como las piernas sin que trascienda en una pérdida de confort. El llevar el cuerpo sujeto en las curvas permite al conductor ganar confianza en la conducción.

El Opel Cabrio es un vehículo noble en sus reacciones. Al límite, su tendencia natural es el subviraje, el cual llega de manera suave permitiendo al conductor corregir la trayectoria o esperar que el ESP haga su cometido. La zaga se encuentra muy bien aplomada y en ningún momento de la prueba hemos tenido sustos o pérdidas de agarre en dicha sección.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.